El mayor error que ha cometido la encriptación empresarial de archivos durante los últimos 20 años
- 9 ago
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Durante más de veinte años, la industria de la seguridad informática se ha planteado la misma pregunta:
¿Cómo encriptamos los archivos?

Es una pregunta razonable, pero creo que es la pregunta equivocada.
Después de trabajar con organizaciones que necesitaban proteger planos de ingeniería, registros financieros, documentos de Recursos Humanos, contratos legales, información de investigación y otros archivos confidenciales, llegué a una conclusión muy diferente.
El mayor desafío nunca fue encriptar los archivos.
El mayor desafío ha sido permitir que las personas continuen trabajando.
Pensemos en lo que sucede diariamente dentro de una organización.
Un ingeniero abre un plano decenas de veces al día. Un contador actualiza constantemente hojas de cálculo financieras. Recursos Humanos consulta expedientes de empleados. Los gerentes de ventas revisan propuestas. Los ejecutivos analizan contratos y planes estratégicos.
Su trabajo no es administrar la encriptación.
Su trabajo es administrar el negocio.
Sin embargo, durante años, los productos de encriptación empresarial han esperado que esas mismas personas se conviertan en expertos en seguridad.
Los usuarios tenían que decidir cuándo encriptar un archivo, solicitar o intercambiar llaves de encriptación, recordar contraseñas, utilizar contenedores seguros, subir documentos a portales, conectarse a unidades encriptadas o pedir ayuda a los administradores cuando algo salía mal.
La seguridad se convirtió en otra tarea añadida a la carga de trabajo de todos.
Ahí es donde creo que la industria cometió su mayor error.
Asumió que las personas adaptarían su forma de trabajar a la encriptación.
En realidad, la tecnología debe adaptarse a las personas, no las personas a la tecnología.
Hace algunos años, mientras evaluaba productos de encriptación después de un ataque de ransomware, comprendí algo que cambió completamente mi manera de pensar.
Los algoritmos de encriptación ya eran excelentes. Las matemáticas ya habían resuelto ese problema.
Lo que todavía no se había resuelto era el aspecto humano de la seguridad empresarial.
¿Por qué proteger un documento confidencial debería interrumpir el trabajo de la persona que lo utiliza?
Esa sola pregunta se convirtió en la base de TeraCryption.
En lugar de intentar inventar otro algoritmo de encriptación, decidimos concentrarnos en algo diferente.
Diseñamos una plataforma donde la encriptación fuera transparente, la administración de llaves se realizara automáticamente, los archivos permanecieran protegidos y los usuarios pudieran continuar trabajando con el mismo Explorador de Windows que ya conocían.
El objetivo nunca fue hacer más fuerte la encriptación.
El objetivo era hacer invisible la seguridad empresarial.
Cuando la seguridad funciona silenciosamente en segundo plano, las personas dejan de buscar maneras de evitarla. Ya no dejan de proteger archivos confidenciales porque el proceso sea complicado.
La seguridad se convierte en parte natural de su trabajo, en lugar de convertirse en un obstáculo.
Mirando hacia atrás, creo que el futuro de la seguridad empresarial de archivos no estará determinado por algoritmos de encriptación más fuertes. Esos algoritmos ya existen.
El futuro pertenece a las plataformas que protegen la información sin pedir a las personas que cambien su forma de trabajar.
Esa ha sido la filosofía de diseño de TeraCryption desde el principio.
Y creo que hacia allí se dirige la próxima generación de seguridad empresarial de archivos.
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El Ing. Jorge Dámaso Fernández es Presidente y CEO de Canamex Communications Corporation y Presidente de TeraCryption, la División de Seguridad Empresarial de Archivos de Canamex.
Durante más de 35 años, ha desarrollado tecnologías empresariales para comunicaciones seguras y seguridad empresarial de archivos. Sus artículos exploran la evolución de las comunicaciones de misión crítica, la encriptación empresarial transparente de archivos y los desafíos prácticos que enfrentan las organizaciones para proteger información confidencial sin interrumpir la forma en que trabajan.




